Proyectos

El Estado de la Cuestión _un ensayo performativo, 2015
Video HD, color, sonido, 18’ 30’’
Instalación site-specific en el Pabellón español de la 56 Bienal de Venecia

El Estado de la Cuestión _un ensayo performativo ocupó dos salas del edificio del pabellón español en los Giardini durante la 56 Bienal de Venecia. Se trata de un proyecto realizado ex profeso para la exposición Los Sujetos, comisariada por Martí Manen, exposición que partía como referente de la institucionalizada, polémica y misógina figura de Salvador Dalí.
En un momento histórico de reformulación de las prácticas estéticas y políticas en las democracias europeas, El Estado de la Cuestión indaga en los retorcidos modos con que el poder simbólico alienta las nuevas formas de exclusión social. “El futuro nos mintió hace tiempo, en el pasado” cita a Bao Ninh (El dolor de la guerra) uno de los personajes. El futuro se está construyendo sobre capas de mentira legitimadoras de un pasado reciente; ser consciente de ello ayuda a comprender el desarraigo y desconcierto paralizantes que dominan una sociedad nutrida de falsedades y melancolía. Aislada en su egocentrismo, Europa ignora las nuevas disidencias políticas y persiste en escindir la esfera pública de la privada. En este contexto desconcertante, los cuatro personajes de El Estado de la Cuestión inquieren verbal y visualmente, desde una estratégica posición micropolítica, situados en la confluencia entre sexualidades disidentes y marginalización encubierta. Por ello coinciden en un espacio/tiempo absurdo, reflejo del espacio/tiempo absurdo de muchos disidentes en occidente, de la vida ralentizada por la espera, en una sociedad mercantilizada que nos lleva a levitar sobre el dolor.
El vídeo El Estado de la Cuestión _un ensayo performativo se proyectó sobre una pantalla situada encima del palet en el que se performativizó el baile de la penúltima escena del film, recuperando por tanto en su presentación algunos de los elementos que conforman el espacio narrativo y que ayudan a compartir y de algún modo revivir situaciones ficcionalizadas de las que sin embargo somos también partícipes. En una sala anexa se reunían las notas al pie que acompañan al ensayo: documentación con las citas y referencias que aparecen en pantalla, así como cuatro objetos asociados a los cuatro protagonistas y una pancarta desplegada con el lema “El Drag es Político”, eje a partir del cual se desarrolla la acción.
El audiovisual se plantea como un ensayo performativo de ficción dividido en cinco actos y se desarrolla en el mismo lugar en el que se expondrá por primera vez: el interior del Pabellón español de la Bienal de Venecia. El rodaje tuvo lugar durante el periodo intersticial de abandono en el que se desmonta una exposición y se prepara la siguiente. La trama incorpora el espacio significante del pabellón como representante del territorio Schengen y también como representante de un país deprimido por una crisis económica producto de las políticas neoliberales, causantes del deseo de huida de la población joven en busca de recursos y futuro. Retomando metodologías estéticas brechtianas, feministas, queer y del cine experimental dragueado de serie B, e incorporando un aroma Tropicamp, se estructuran secuencias a través de las que transitan actuantes amateurs en un despliegue de estrategias interpretativas construidas desde lo real [como es habitual en proyectos anteriores, los actores intervienen en cada narración aportando una conexión que parte de sus propias experiencias vitales].
Una mujer migrante cruza la frontera y se cuela subrepticiamente por las verjas que cierran el espacio español del pabellón. Este personaje inicial acarrea su historia consigo y porta un cuadro que simboliza la pesadilla de la frontera, el mar tempestuoso. Transcurrida una primera noche solitaria, encuentra a otros tres personajes que aguardan en una de las salas del pabellón (aquella que después servirá como lugar de exposición del proyecto). La espera tiene como objetivo realizar unas pruebas de selección de personal, el casting, que les conducirían a la consecución de un contrato de trabajo; una situación recurrente en la que se halla actualmente varada la población que acumula trabajos precarios y en la que se suelen exigir habilidades más cercanas al mundo del espectáculo que a la realidad laboral posterior. La espera marca también el espacio temporal durante el que se desarrollará toda la acción, ese limbo en el que habitarán los cuatro en una historia sin final.
Cada personaje porta a su vez un objeto que utiliza como fetiche/amuleto y que describe su posición ideológica en la sociedad. Dos viven activamente el drag político activando en sus cuerpos lo que ellos mismos denominan como “glam proletario”, todxs viven activamente la disidencia sexual. La acción se desarrollará en los espacios periféricos del pabellón durante casi toda la película hasta que finalmente los cuatro personajes decidan asaltar la sala central, el lugar en el que hipotéticamente se realizarían las pruebas de selección, sin que esta acción les conduzca a obtener un fin concreto. El desenlace se produce en esa mezcla de alegría y amargor festivo que rodea los sueños juveniles, intentando resistir ante la mediocridad que les rodea.
La sala de exhibición anexa acompaña a la proyección de citas y referencias que aparecen en el vídeo. En ellas se hace visible la alusión directa a escenas de películas como Un perro andaluz (Luis Buñuel, Salvador Dalí), contestado a través del corte de un pene, o el baile de Banda Aparte (Jean-Luc Godard), incorporado a la coreografía final. También presencias como Judith Butler, Bao Ninh, Franz Kafka o Carla Lonzi sobrevuelan una historia que culmina con una celebración política centrada en la canción I’m a mistery interpretada por Amanda Lear en 1986. Lear, amante oficial de Dalí y reconocida cantante de los años 70 a quien el pintor identificara como una mujer transexual (a pesar de que ella lo niega reiteradamente), publicó esta canción refugiada en la cara B de un LP. En ella se juega con la grafía de la palabra mystery (misterio) y se escribe el término como mistery (cruce entre señor y misterio), es decir, “I’m a mister-y”. La reinterpretación de su letra por los cuatro personajes protagonistas de El Estado de la Cuestión evoca sueños y realidades en una performance que puede interpretarse como canto al misterio de unos géneros siempre indefinidos y a la ruptura de las fronteras impuestas sobre ellos.
Es a través de la música como se ha performativizado tradicionalmente la visibilidad de las disidencias de género, con el mundo del espectáculo como refugio del ‘monstruo’ y constatación de la alteridad. Pero ahora más que nunca, el drag es político.


El Estado de la Cuestión _un ensayo performativo, 2015
Intervención site-specific Pabellón español de la 56 Bienal de Venecia
Vistas de instalación Sala Principal


El Estado de la Cuestión _un ensayo performativo, 2015
Notas al pie
Vista de instalación


El Drag es Político
Pancarta


El Estado de la Cuestión _un ensayo performativo, 2015
Notas al pie
Vista de instalación


El Estado de la Cuestión (Resiste)
Fetiche Personaje 3


El Estado de la Cuestión (La Belleza)
Fetiche Personaje 2


El Estado de la Cuestión (Futuro, Pasado)
Fetiche Personaje 4


El Estado de la Cuestión (Frontera)
Fetiche Personaje 1


El Estado de la Cuestión _un ensayo performativo, 2015
Notas al pie
Vista de instalación: mesa


El Estado de la Cuestión _un ensayo performativo, 2015
Notas al pie
Detalles


El Estado de la Cuestión _un ensayo performativo, 2015
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